{Ximo González... semana 14-18 junio}
Todos le esperaban con banderitas rojigualdas, los dos colores de la enseña patria. Miles y miles de caras risueñas flanqueaban los aledaños del aeropuerto. Todo estaba cubierto con franjas de color rojo y amarillo. La gente llevaba brazaletes con esos colores, así como gorras, viseras, zapatillas, camisetas y todo tipo de atuendos con los dos símbolos cromáticos de España. La alegría era desbordante. Y, por fin, aparecieron los protagonistas: ¡Allí, en la puerta principal, apareció, la Selección Española! ¡La Campeona Mundial! ¡La Gran Copa brillaba en lo alto de las manos de los campeones!
{Elisa de Armas de la Cruz... semana 7-11 junio}
La multitud murmuraba atónita. En los rostros ruborosos de las doncellas se reflejaba el estupor; en los de las matronas, las dueñas y algún que otro mancebo, el deseo mal disimulado; los de los varones, ya fuesen campesinos, burgueses o cortesanos, traslucían la envidia y la incredulidad. Él avanzaba majestuoso, disfrutando del impacto que causaba la contemplación de su enorme verga, enhiesta y desafiante. Hasta que a aquel chiquillo inoportuno se le ocurrió proclamar que el rey iba desnudo, ocasionándole así una fastidiosa exhibitio interrupta.
{Juan Antonio Arrufat... semana 24-28 Mayo}
¡Qué sorpresa!.... Como un autómata, al sonar el despertador, busque las aromáticas tostadas al son del cálido Sinatra de alguna radio vecina. En estas andaba cuando..., ¡zas!, me di un golpe al pie..., ¡uaaau! ¡la silla!..., abrí los ojos, se rompió el hechizo y desperté. Era un sueño. Latía el silencio. La silla ocupaba su lugar como en un cuadro frío de Hopper. ¿Pero..., hoy?...,¡hoy era domingo!. Di media vuelta y sonreí
{kalton bruhl... semana 17-21 Mayo}
Me gustaría que te fueras a dormir?, le dijo la madre al niño.
Éste pareció no escucharla y siguió absorto, modelando un trozo de arcilla.
?Te he dicho que vayas a dormir?, insistió la madre, aumentando el tono de su voz.
?Pero, mamá?, reaccionó por fin el niño, ?me falta mucho para terminarlo. Quiero que quede igualito a mí.?
?Nada de peros?, concluyó ella, ?a tu habitación.?
El niño se levantó enfadado y apretó los puños al ver su obra inconclusa. Pensó que ni siquiera era tan tarde, ya que apenas era el sexto día de la creación.
{Gabriel Bevilaqua... semana 23-30 Abril}
Todos los días, durante un minuto, pienso en cómo pude caerme dentro del espejo y que no te des cuenta, mientras nos miramos, que somos diferentes.
{Ximo González... semana 12-16 Abril}
Y ésta es la noticia del día: El ogro ha sido cazado en su propia guarida?. En efecto, ésta es la noticia del día, del año y hasta del Siglo. Después de largos años sufriendo las constantes agresiones de la bestia inmunda, sin que hubiese podido ser capturada o aniquilada por ninguna de las innumerables batidas que se organizaron, esta misma madrugada, cuando los primeros rayos del sol ponían en atropellada fuga a las tinieblas nocturnas, la batida cuarenta y tres, compuesta por los cazadores más veteranos del lugar, acorralaron al terrorífico ogro en el barranco de La Pérdida. Allí, a punto de escabullirse en el interior de su refugio inexpugnable, fue abatido a tiros de las escopetas manejadas por diestras manos.
{Sergi Claramonte ... semana 5-9 Abril}
Amaneció con un cielo azul, una temperatura ideal para ir a la playa, y sobre todo, ameneció el día con una sonrisa puesta en cada una de las caras de los turistas que nos agolpabamos en la cola de bus. Nadie sospechaba lo que les esperaba unas pocas horas después. Por mala suerte me quedé sin plaza para ir al malecón, y decidí ir por mi cuenta a la montaña, para divisar desde lo alto una panorámica de aquel paraíso asiático que, hasta entonces, sólo conocía por internet.
Subí lo más alto que el camino, y mis piernas, me permitieron, y en unos segundos pasé de sentirme maravillado por la grandeza de la naturaleza, a ser el ser más triste del lugar. Aquella ola imposible de recodar sin que surjan las lágrimas, no me mojó, pero si mató a aquellos que se sintieron dichosos por tener plaza en el bus.
{Alberto Sanz ... semana 22-26 Marzo}
Dentro de poco tiempo... esto lo arreglamos entre todos.
{Pasqual Manzanet ... semana 28 Marzo -1 Abril}
En ese instante pasaba la procesión y yo aproveché el momento para cerrar la puerta de mi casa, encerrarme en mi habitación y dilucidar como podia un ser humano entrar un domingo en Jerusalen, cenar por última vez, ser crucificado y al tercer dia resucitar.
{Juanjo Montoliu ... semana 2-5 Marzo}
Estaban a punto de llegar las fiestas, y yo, inconsciente, había comenzado a relajarme. Por eso, el correo real quizá me sorprendió más de lo debido.
El rey paseaba nervioso por la Sala del Consejo, sin saber que hacer con las manos, unas veces en la espalda, otras en las barbas.
- Me temo que va a ser imposible evitar la guerra- me dijo. El príncipe Garxolí está muy enojado y ha desplegado todo su ejército frente a nuestros dominios. Tienes plenos poderes para defender el reino.
Frustrada ya toda esperanza de endulzar mi gaznate con el rico moscatel carmelitano, decidí pasar revista a las tropas.
Nuestros efectivos se reducían a un ayudante cenizo, un robusto querubín de rosados mofletes, un rechoncho devorador de frutos con hueso, y un forzudo leñador con pino recién arrancado.
Con semejante compañía, vencer a tan poderoso enemigo se me antojaba misión imposible.
{Carlos Carbonell ... semana 15-19 Febrero}
Hace frío, no veo nada, está muy oscuro, apenas puedo mover mi mano derecha. Muevo los dedos y toco algo blando y frio, apreto con mis dedos y noto que se mojan. ¿Donde estoy ?
Solo recuerdo que iva a entrar en casa y noté un fuerte golpe en la cabeza.
Cada vez tengo mas frio, intento moverme pero hay algo que me lo impide debo de estar en algun sitio muy estrecho. Vuelvo a mover los dedos de mi mano derecha y sigo tocando algo muy frio blando y humedo.
De repente se enciende una luz y se abre una puerta, y una señota con cara de sorpresa me grita ¿que hace usted en mi nevera?.
{Jesús García Ruiz-Rozas ... semana 22-26 Febrero}
Hacía tres largos e interminables días que caminábamos y las huellas del camino empezaban a ser patentes en todos nosotros. La muerte de nuestro compañero y las pesquisas posteriores de la policía habían supuesto un retraso del que, por muchas horas que caminásemos, difícilmente nos recuperaríamos.
Nuestro objetivo parecía alejarse a cada paso, siempre atemorizados, esperando ser el próximo en caer, sin más esperanza que caminar lo mas rápido posible.
Mis extraños compañeros de viaje hacia días que habían abandonado aquella esperanza que nos unía al inicio del viaje y sus caras expresaban, al igual que la mía, sombríos pensamientos. La desconfianza comenzaba a acompañar todos nuestros actos. ?¿Alguno de nosotros seria él??
{Nuria Medrano ... semana 25-29 Enero}
Cara y cruz de nuestro incierto futuro... parece que fue ayer,cuando no prestaba atencion a las cosas pequeñas,simplemente cruzaba la calle sin hacer caso a nada ,a mi alrededor,viviendo la vida,sin ningun temor.
Ahora siento que fue un error,por no prevenir lo que nos prepara la vida sino ,un incierto futuro que como en una moneda nos jugamos a cara o cruz.
{juan Mesa ... semana 25-29 Enero}
20 años no se cumplen todos los días. Habrá que celebrarlo. ...pensé mientras me dirigía, con esa intención, a un pub que ya sólo existía en mi mente y en el que, en un pasado lejano, con el ímpetu e inexperiencia de la juventud, creábamos enconadas tertulias y utópicos proyectos para mejorar el mundo.
Cruzar la calle y pasar junto al Hopital Central me produjo un escalofrio, volviendo a resonar en mi cabeza las palabras del médico que me atendió después de "aquello", hacía hoy justamente 20 años: "ha vuelto a nacer".
Tras rodear el edificio maniobrando la silla de ruedas, inundó mi cerebro la sensación agridulce de volver a celebrar los 20 años cuando se tienen 40. Ironías de la vida. Cara y cruz de nuestro incierto futuro...
{Inés Fernandez ... semana 18-22 Enero}
... pero ya no queda nada, nada por ver ... Retrocedo sobre mis pasos y me siento a ojear el periódico. La portada recuerda el 20 aniversario del comienzo de la Gran Epidemia.
El 31 de diciembre de 2010 fue la fecha en la que nació el último niño sobre la Tierra. Todos nacían sin vida, todas las madres perdían la suya. 20 años después la humanidad ha olvidado su sorpresa y enojo ante lo que parecía una maldición divina y también las ganas de luchar. Ahora ya no queda nada, nada por ver y la gente camina desesperanzada, como sonámbulos hacia su propia extinción.
También veo mi nombre en el periódico y caigo en la cuenta que hoy es mi cumpleaños. 20 años no se cumplen todos los días. Habrá que celebrarlo.
{Alejandro Sánchez ... semana 5-11 Enero}
Hoy he puesto la radio y no funcionaba, me he acercado al quiosco para comprar el periódico, pero a pesar de ver los camiones de reparto por la calle no había prensa. He decidido desayunar en un café-bar, la televisión no tenía señal. Extrañado he llegado al trabajo y he descolgado el teléfono para llamar a mi mujer, pero la línea estaba cortada, había poca gente por la oficina...
Asustado y cansado he vuelto a casa sin fijarme apenas en nada alrededor. Una vez en casa, veo el periódico en el recibidor, 31 de diciembre de 2030. Levanto la mirada y me dirijo a la ventana, hago a un lado las cortinas... pero ya no queda nada, nada por ver...
{Miguel Torija}
El despertador sonó a las 8 de la mañana pero eso no fue lo peor. No reconocía el persistente zumbido. Estaba tan desconcertado que preferí permanecer inmóvil, con los ojos cerrados. El despertador no era mio. No podía ser mio porque nunca tuve despertador.
Ya estaba dispuesto a abandonar mi ceguera voluntaria cuando descubrí que al desagradable zumbido se le unía otro sutil estímulo. Un resplandor perforaba mis párpados desde el costado derecho. Probablemente los rayos solares entraban por una ventana, aunque pudiera ser también una lámpara sobre una mesita de noche o la luz de un baño. Mi habitación no tenía ventana, ni mesita de noche, ni baño.
Aturdido y desconcertado abrí los ojos y entonces llegó lo peor ...,
{Juan Antonio Arrufat Gas}
... un tremendo golpe, con ruido de cascotes, puso sintonía de fondo a todo aquel misterio. Comenzó a temblar la habitación, se desplomó parte del techo y apareció una grieta en la pared, ¡ que era aquello! ¡ Sería un edificio en derribo?. Eso, o un terremoto.
¿Cómo había llegado allí? Apenas pude intenté sentarme y mantener el equilibrio. No recordaba nada y busqué en los bolsillos algo que pudiera refrescar mi memoria.
Encontré una caja de cerillas con solapa, en la que había una dirección con un número de teléfono.
{Juanjo Montoliu Marcet}
No sé por qué extraña intuición decidí pedir un taxi y acudir primero al lugar indicado. Era un chalet semioculto tras un frondoso jardín. En el buzón de la puerta solamente se veía la dirección, así que busqué la cabina más cercana y llamé.
Al otro lado, la voz postiza de una secretaria sonó:
- Clínica Blavatski. ¿En qué puedo ayudarle?
{Vicente Canós Urios}
Desconcertado me vi reflejado en el cristal de la cabina, sabía que era yo, pero esa no era mi cara, unas facciones duras y siniestras me escrutaban tras el reflejo. Colgué el teléfono, mi mano temblaba al dejar el auricular, mi espalda resbalo sobre la fría pared de la cabina y me senté en el suelo.
-¿Qué me ha pasado?, se quien soy y estoy seguro que esa no es mi cara.
Empecé a recordar, una llamada telefónica para una entrevista de trabajo, un lujoso hotel, una suite en la última planta, y una mujer.
{yo que pasa}
Ya no pude recordar más, debía seguir buscando. Me levanté del suelo y me encaminé hacia el bar más cercano, hacía frio, empezaba a llover.
-Un cafe solo por favor!
Mire los periódicos del dia. Todos los periódicos la misma portada, el mismo titular, la misma foto. La mujer de la entrevista de trabajo. "la señora Blavatski brutalmente asesinada". Un escalofrío, y una imagen me vino a la mente.
{XR5}
Tenía el cuchillo en la mano, forcejeos, golpes, sonido de cristales rotos..., de repente una voz detrás de mí.
- ¿Carlos Manzaneque?, ¡Carlos Manzaneque!. ¡Queda arrestado por el asesinato de Maider Blavatski!. Llevamos persiguiéndole desde ayer. La que tenía montada en su casa desgraciado... ¿Cuanto tiempo hace que preparaba el asesinato?...
La policía rodeó su casa, un helicóptero iluminando la zona para que no escapase, hemos derribado la puerta con una excavadora y usted se ha esfumado por un túnel subterráneo de 600 metros...
{Tomàs Gàmir}
De repente, noté que en mi bolsillo tenía lo que parecía ser una Magnum 44. Deslicé mi mano lentamente hacía ella mientras contestaba:
- Si fui yo, se lo merecía por lo que me había hecho.
No había vuelta atrás, mi corazón ya lo había decidido y mi cuerpo ya lo estaba ejecutando, por mucho que mi mente se empeñara en decir lo contrario. Cogí el arma y empecé a disparar sin mirar ni a donde ni a quién.
{Juan Antonio Arrufat Gas}
Salí a la calle dispuesto a todo, pero desde un coche con el motor en marcha, una mano reclamaba mi atención abriendo la puerta. Me lancé sobre el asiento trasero y volamos como el "Mustang de Bullit". Tras unos kilómetros, el conductor, se quitó las gafas, la barba postiza y el sombrero, resultando ser una morena de ojos de miel y piel aceitunada. Me sonrió diciendo:
- No te preocupes. Es todo una farsa necesaria. La Sra. Blavatski, es mi madre y no está muerta. Ya te contará... Os espera un velero para llevaros a Egipto.
{Butxana}
- Un farsa!- grité.
Sin pensármelo dos veces apunté la pistola a la sien de la mujer, esta vez estaba muy seguro de lo que hacía:
- Tienes exactamente 3 segundos para decirme porque no debería acabar con tu vida ahora mismo.
Mi paciencia había llegado a su límite superada con creces por mi desconcierto, no pensaba dar ni un paso más hasta que no me diera una buena razón para confiar en ella.
{Fan de "El Chamuyo"}
- Mi nombre es Hanna. Yo fui una de las enfermeras que te atendió cuando te operaron.
De repente empezaba a recordar el motivo por el que La Sra. Blavanski me había citado en aquel hotel. Iba a operarme para parecerme a Carlos Manzaneque uno de los narcotraficantes más sanguinarios del mundo. Un sudor frío empezó a recorrer mi espalda, paralizado por el miedo y sin fuerzas para sostener la pistola, la dejé caer. La policía era ahora mismo la menor de mis preocupaciones,...
{ligeramente retrasado}
...la voz de esa mujer arrojó un atisbo de luz a la oscuridad que había reinado en mi cabeza hasta entonces.
Todo empezaba a encajar, los recuerdos empezaron a rellenar, hasta entonces, mi vacía memoria, recordaba la hacienda donde vivíamos, en una extensa ladera en las montañas de Colombia, justo en mitad de la selva amazónica, rodeada de miles, millones de plantas de coca, drogas, dinero, esa era mi vida, y en esa vida estaba esa mujer, porque, ¡esa era mi esposa! .
Nos abrazamos, nos llenamos de caricias, para acabar fundiéndonos en un apasionado beso, mientras un torrente de imágenes seguía llenando mi mente, y entonces, me vi, estaba en el suelo, rodeado por un charco de sangre, la cual seguía emanando a borbotones de mi pecho, justo a mi lado, mi mujer, Hanna, que me miraba con gesto complacido, y sin embargo, no miraba al suelo, miraba al frente, donde realmente estaba yo, porque en el suelo estaba la que era ahora mi cara, pero ese no era mi cuerpo, era mi hermano, Carlos Manzaneque, y en mi mano, una pistola, una magnum 44, justo la misma que hacía un instante había dejado caer paralizado por el miedo.
¡Había matado a mi propio hermano, y ahora era yo el que tenía su cara!
{zeiram}
Todo daba vueltas mientras las piezas de aquél demencial rompecabezas tomaban forma ante mis ojos. El asesinato de mi hermano, el viaje apresurado hasta Europa, hasta la vieja patria en busca de una clínica estética donde no hicieran demasiadas preguntas, la dolorosa convalecencia...
Todo con el plan loco de volver hasta nuestra hacienda lo antes posible sin que nadie se percatara de la desaparición de Carlos Manzaneque, o más bien, de la desaparición de su hermano. De aquél hermano debilucho, enamorado de la esposa del mayor y más peligroso narcotraficante de Colombia.